Valencia y Barcelona realizaron un esfuerzo tan generoso sobre el terreno de juego que dejaron la eliminatoria abierta para que se decida en el Camp Nou. Valencianistas y culés empataron a un tanto y darán otros 90 minutos como mínimo de puro fútbol sobre el césped de la Ciudad Condal.
El choque de Mestalla tuvo todo lo que se puede pedir en el deporte rey y los que se consideran amantes de él, salieron del coliseo valenciano con una sonrisa en la cara como consecuencia de la intensa batalla que se vio sobre el terreno de juego. Tras los tantos de Jonas y de Puyol, los de Guardiola se llevan una ligera ventaja para estar en la final de la Copa del Rey, pero visto lo visto, seguro que Emery vuelve a conseguir el antídoto para curar las letales picaduras azulgranas.
Es cierto que Pinto debió de ser expulsado cuando el marcador mostraba el minuto 17 por cortar el balón con la mano cuando Soldado se disponía a estrenar el electrónico, pero tampoco debemos perder demasiado tiempo en hablar del colegiado porque un partido con dos equipos fieles a sus ideas e incapaces de dar una tregua a su rival, no lo merecerían y deben llevarse todo el protagonismo de la cita.
Desde el pitido inicial Emery volvió a demostrar su capacidad para la estrategia y ganó la batalla durante muchos minutos a Guardiola. El vasco apostó una vez más por Mathieu en el lateral y Jordi Alba en el extremo y noqueó de pleno la idea del de Santpedor, quien vio en Puyol la persona perfecta para que no se repitiera lo sucedido en la Liga.
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